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En corto: el riesgo cardiovascular es la probabilidad de que una persona presente un evento del corazón o de los vasos sanguíneos, y se estima a partir de sus factores de riesgo. En Colombia, su clasificación se hace en la consulta de valoración integral, dentro de la detección temprana que ordena la Resolución 3280 de 2018, con las escalas que define el lineamiento del Ministerio. En la IPS, el programa se sostiene sobre cuatro piezas: captación, clasificación, metas de control y adherencia.
Un programa de riesgo cardiovascular no se cae por falta de voluntad clínica. Se cae por la logística: pacientes captados que no vuelven, clasificaciones que no quedan registradas, controles sin seguimiento y un reporte que toca armar a mano al final del mes. Esta guía ordena esas piezas con las fuentes oficiales a la mano.
Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos y, según la Organización Panamericana de la Salud, son la principal causa de muerte en el mundo. En Colombia, los lineamientos del Ministerio de Salud para la gestión territorial de la salud cardiovascular, metabólica y renal señalan que estas enfermedades han sido la principal causa de mortalidad general del país durante casi las últimas dos décadas, con la enfermedad isquémica coronaria, la enfermedad cerebrovascular y las enfermedades hipertensivas a la cabeza en el análisis del período 2012 a 2022.
El riesgo cardiovascular de una persona es la probabilidad de presentar uno de esos eventos en un horizonte de tiempo, y se estima a partir de sus factores de riesgo. La OMS enumera entre los modificables: hipertensión, consumo de tabaco, colesterol alto, diabetes mellitus, sobrepeso y obesidad, inactividad física, alimentación poco saludable y consumo nocivo de alcohol. A ellos se suman los no modificables, como la edad, el sexo y los antecedentes familiares, que no se cambian pero sí entran en la estimación.
La consecuencia operativa de esa lista es que el programa de riesgo cardiovascular comparte población con casi todo lo demás: el paciente con hipertensión, el que tiene diabetes, el que tiene dislipidemia y el que ya tuvo un evento cerebrovascular suelen ser la misma persona en momentos distintos.
El lineamiento del Ministerio ubica la detección temprana del riesgo cardiovascular y metabólico dentro de la Resolución 3280 de 2018, y da la instrucción en una línea: "realizar la clasificación del riesgo cardiovascular y metabólico en el marco de la consulta de valoración integral".
Sobre con qué se clasifica, el mismo documento nombra las herramientas:
El lineamiento acompaña esa clasificación con dos acciones más: el tamizaje de laboratorio según curso de vida, en la frecuencia que establece la Resolución 3280 de 2018, y la educación en salud grupal e individual según el riesgo identificado.
Esta guía no transcribe puntos de corte ni categorías de riesgo a propósito: la escala que se aplica, el umbral y la conducta son decisión clínica, se definen en las guías vigentes y cambian con ellas. Lo que sí es estable, y es lo que aquí interesa, es dónde ocurre la clasificación (en la valoración integral) y qué pasa después con ese dato.
El lineamiento del Ministerio trae un bloque de orientaciones dirigidas específicamente a las IPS. Resumidas, son las cuatro piezas de cualquier programa de riesgo cardiovascular que funcione:
Implementar estrategias sistemáticas de detección temprana de hipertensión arterial y diabetes mellitus en la atención primaria, y asegurar la confirmación diagnóstica oportuna conforme a las guías clínicas vigentes. El lineamiento es explícito en que la detección temprana fue identificada como uno de los puntos críticos para mejorar el control poblacional.
Modelos de atención con equipos multidisciplinarios y funciones definidas, con protocolos estandarizados y metas claras de control. La palabra que importa aquí es "definidas": quién capta, quién clasifica, quién llama al que no volvió.
Asegurar el seguimiento periódico de las personas con hipertensión, diabetes y enfermedad renal crónica, identificar oportunamente a quienes están sin control o con inasistencia a controles y prevenir las pérdidas de seguimiento y los quiebres en la atención. Esta es la pieza que más depende del sistema de información: sin una lista confiable de quién está inscrito y cuándo fue su último control, el seguimiento se vuelve memoria.
Acciones sistemáticas de educación para el autocuidado, la adherencia y la modificación de estilos de vida, adaptadas a las condiciones socioculturales del territorio.
El dato de la clasificación no se queda en la consulta. El reporte de la Resolución 202 de 2021, el que reemplazó a la antigua 4505, consolida las actividades de protección específica, detección temprana y aplicación de guías de atención integral, e incluye entre sus variables la clasificación del riesgo cardiovascular. Si la clasificación no quedó registrada en la atención, no hay de dónde sacarla al cierre del período.
Del lado de los indicadores, el lineamiento del Ministerio remite al visor RIAS de promoción y mantenimiento publicado en SISPRO para los indicadores de cobertura del riesgo cardiovascular y de diabetes, y recuerda las metas de política pública: el Plan Decenal de Salud Pública 2022-2031 se propone, a 2031, aumentar al 80% las personas con diabetes controladas y aumentar en un 70% la captación de personas con hipertensión arterial.
Para la IPS esto se traduce en tres preguntas que conviene poder responder cualquier día del mes: a cuántas personas se les clasificó el riesgo, cuántas de las inscritas están en control y cuántas llevan más tiempo del debido sin volver.
La detección temprana del riesgo cardiovascular vive dentro de la misma Ruta Integral de Atención para la Promoción y Mantenimiento de la Salud de la Resolución 3280 de 2018 que ordena el resto de la valoración integral por curso de vida. Su vecina más directa es la vacunación: el mismo paciente que pasa por la valoración integral trae su esquema del PAI, y la IPS registra ambas cosas. Si esa es la otra pata de su operación preventiva, está la guía del Programa Ampliado de Inmunizaciones en Colombia.
Y para la fecha de actualidad, el Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre, tiene su propia nota con un bloque para el paciente y su familia.
Medifolios sostiene la parte operativa del programa, que es justo donde se pierde la continuidad: inscribir al paciente, dejar la atención registrada y armar el reporte con lo que ya quedó en la consulta.
El cálculo con escalas, la clasificación del paciente y el manejo clínico del ACV son decisión del profesional en la consulta; Medifolios registra esa valoración, la guarda con la atención y la lleva al reporte.
Con Medifolios el paciente se inscribe en sus programas de crónicos desde la ficha, el seguimiento queda en su historia clínica y el reporte de la Resolución 202 sale de ahí mismo, con la clasificación del riesgo cardiovascular que registró el profesional. Le mostramos cómo se ve con los programas de su IPS.
📱 Solicita tu demo gratis →Es la probabilidad de que una persona presente un evento del corazón o de los vasos sanguíneos, estimada a partir de sus factores de riesgo. Entre los modificables, la OMS enumera la hipertensión, el consumo de tabaco, el colesterol alto, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad, la inactividad física, la alimentación poco saludable y el consumo nocivo de alcohol.
En la consulta de valoración integral, dentro de la detección temprana que ordena la Resolución 3280 de 2018. Los lineamientos del Ministerio de Salud para la gestión territorial de la salud cardiovascular, metabólica y renal nombran las escalas: Framingham, que usa laboratorio, y las tablas de estratificación de riesgo cardiovascular de la OMS, que no lo requieren. La escala que se aplica y la conducta que sigue son decisión clínica.
Las orientaciones del Ministerio a las IPS se agrupan en cuatro: detección temprana y diagnóstico oportuno, atención basada en equipos de salud con protocolos y metas claras de control, seguimiento clínico y continuidad del cuidado identificando a quienes están sin control o con inasistencia a controles, y educación, adherencia y autocuidado.
En el reporte de la Resolución 202 de 2021, que consolida las actividades de protección específica, detección temprana y aplicación de guías de atención integral, y que incluye entre sus variables la clasificación del riesgo cardiovascular. Si la clasificación no quedó registrada en la atención, no hay de dónde tomarla al cierre del período.
No. La clasificación del riesgo la hace el profesional en la consulta, con las escalas que define la norma. Medifolios permite inscribir al paciente en programas de crónicos desde su ficha, entre ellos enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipidemias y enfermedad cerebrovascular, guarda la atención en su historia clínica y genera el reporte de la Resolución 202 de 2021 con la variable de clasificación del riesgo cardiovascular.