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El periodontograma es el registro gráfico y numérico del estado de los tejidos que sostienen cada diente. Recoge, diente por diente y sitio por sitio, la profundidad de sondaje, el sangrado, la recesión gingival, el nivel de inserción clínica, la movilidad y el compromiso de furca. Es la base del diagnóstico periodontal y del seguimiento del tratamiento.
Quien busca "periodontograma" casi siempre quiere una de dos cosas: entender qué significan esos números que el odontólogo dicta en voz alta mientras recorre la boca, o aprender a llenarlo sin dejar sitios en blanco. Esta guía responde las dos, con el detalle de qué se mide en cada casilla y en qué orden conviene recorrer la arcada.
El periodontograma, también llamado ficha periodontal o registro periodontal, es el esquema donde se consignan las mediciones del examen periodontal completo. Mientras el odontograma registra el estado de la corona de cada pieza (caries, obturaciones, coronas, ausencias), el periodontograma mira hacia abajo: el surco, la encía, el ligamento periodontal y el hueso de soporte.
Su unidad de medida no es el diente completo sino el sitio. Cada diente se explora en seis sitios: tres por vestibular (mesial, central y distal) y tres por lingual o palatino (mesial, central y distal). Una boca con dentición completa da del orden de 168 sitios a explorar, y ese detalle es justamente lo que permite ver si la pérdida de soporte es generalizada o está concentrada en unas pocas piezas.
El periodontograma no diagnostica por sí mismo: ordena los hallazgos para que el profesional pueda hacerlo. La misma cifra de profundidad de sondaje significa cosas distintas según haya o no sangrado, según cuánta recesión la acompañe y según cuánto hueso se vea en la radiografía.
Tiene cuatro usos que se apoyan entre sí:
Los parámetros del registro periodontal son siempre los mismos, y conviene tener claro qué significa cada uno antes de empezar a sondear:
Muchos servicios complementan el registro con el índice de placa y el porcentaje de sitios con sangrado, dos cifras que resumen la boca entera en un número y que son fáciles de explicarle al paciente.
El examen periodontal completo sigue una secuencia. Respetarla evita el error más común del registro, que no es equivocarse en un milímetro sino dejar sitios sin explorar:
Dos advertencias que ahorran trabajo. La primera: el orden del recorrido importa más que la velocidad, porque un sitio olvidado obliga a repetir el sextante. La segunda: los valores se anotan en el momento, no de memoria al terminar, y por eso el examen se hace de a dos cuando hay quien registre mientras el profesional dicta.
Son registros complementarios y se confunden con frecuencia porque ambos se dibujan sobre un esquema de dientes:
En la práctica se llenan juntos en la primera valoración: una pieza puede estar intacta en el odontograma y tener una pérdida de soporte importante en el periodontograma. Y hay un tercer registro odontológico que suele aparecer en la misma conversación y que responde a otra finalidad distinta, la identificación: es la carta dental adoptada por la Ley 38 de 1993.
La periodicidad la define el profesional según el caso, pero hay tres momentos que casi siempre aparecen: el registro inicial en la valoración, la reevaluación después de la terapia básica, y los controles de mantenimiento periodontal. Un paciente con diagnóstico periodontal y un paciente con encías sanas no necesitan la misma frecuencia, y esa decisión es clínica.
Lo que sí conviene sostener siempre es la comparabilidad: mismo esquema, mismos sitios, mismos criterios de medición. Un periodontograma que cambia de formato entre una visita y la siguiente deja de servir para lo que existe, que es ver la evolución.
El periodontograma es el registro gráfico y numérico del estado de los tejidos de soporte de cada diente: encía, surco, ligamento periodontal y hueso. En él se consignan, sitio por sitio, la profundidad de sondaje, el sangrado al sondaje, la recesión gingival, el nivel de inserción clínica, la movilidad dentaria y el compromiso de furca. Forma parte de la historia clínica odontológica y es el insumo con el que el profesional formula el diagnóstico periodontal y mide después el resultado del tratamiento.
El odontograma registra el estado de la corona de cada pieza dental: caries, obturaciones, coronas, endodoncias, prótesis y ausencias. El periodontograma registra el estado del soporte del diente: profundidad de sondaje, sangrado, recesión, nivel de inserción clínica, movilidad y furca. Son complementarios y suelen llenarse juntos en la primera valoración, porque una pieza puede estar intacta en el odontograma y tener pérdida de soporte importante en el periodontograma.
Seis sitios por diente: mesiovestibular, vestibular, distovestibular, mesiolingual, lingual y distolingual. En una dentición completa eso da del orden de 168 sitios explorados. Ese nivel de detalle es lo que permite distinguir una pérdida de soporte generalizada de una concentrada en unas pocas piezas, algo que un promedio por diente no mostraría.
El nivel de inserción clínica es la suma de la profundidad de sondaje y la recesión gingival, medida desde el límite amelocementario. Se calcula porque es el parámetro que mejor refleja la pérdida real de soporte: la profundidad de sondaje sola puede aumentar por inflamación de la encía o disminuir por retracción, mientras el nivel de inserción no se altera por esos cambios del margen gingival.
La periodicidad la define el profesional según el caso. Hay tres momentos que casi siempre aparecen: el registro inicial en la valoración, la reevaluación después de la terapia básica y los controles de mantenimiento periodontal. Lo importante es sostener la comparabilidad entre registros: mismo esquema, mismos sitios y mismos criterios de medición, porque el periodontograma existe justamente para ver la evolución.
Sí. Es uno de los registros específicos de la atención odontológica y queda dentro de la historia clínica del paciente, fechado y a nombre de quien lo diligenció. Por eso se le aplican las mismas reglas que al resto del registro clínico en Colombia: diligenciamiento oportuno, secuencialidad, custodia a cargo del prestador que generó la historia y reserva sobre su contenido.
El periodontograma no es papeleo: es el único registro que permite decir si el soporte de un diente está mejorando o perdiéndose. Tres ideas resumen su uso correcto: se mide por sitio y no por diente, el sangrado pesa tanto como el milímetro, y un registro sirve sobre todo cuando existe otro anterior con el que compararlo.
El registro periodontal forma parte de la historia clínica odontológica, y si estás evaluando cómo llevarla en digital, el software para odontología de Medifolios es un buen punto de partida para ver cómo se ordena el registro clínico de un consultorio. El examen lo hace y lo firma el profesional: el software ayuda a cumplir, no cumple por ti. Si quieres verlo funcionando con tus propios formatos, pide una demo gratis.
Esta guía es informativa y no reemplaza el criterio clínico del odontólogo ni la formación en periodoncia. Los parámetros descritos corresponden al examen periodontal completo de uso habitual; la interpretación de los hallazgos y la clasificación del caso son responsabilidad del profesional tratante.